primavera contra el virus

Cuando el plato marcó un país: un homenaje a la Primavera

Hay un pre y un post. Y en el flow del presente están esas siglas que parecían no caber en este año que nacía redondo. Nueva década, la perfección hecha número y de repente… Vuelta a las raíces.

Sí, el “nombrable” coronavirus (me resisto a que sea un tabú en nuestro vocabulario del futuro) llegó con los últimos fríos de un invierno que ha trascendido la propia estación, un invierno que se ha alargado hasta la última metáfora y que, esta vez más que nunca, se ha comido la estación de las flores. Ahora sí que cambiaremos directamente el cuello alto por las camisetas y las sandalias, pero quizá con una actitud concreta.

Resistencia

Resistencia a no respirar nuestra primavera, que, como escuchaba el otro día de boca de Ramón Arangüena, está siendo una de las más bonitas desde el punto de vista de la floración, aunque este año no podamos salir al campo a disfrutarla.

Resistencia a no poder dar la bienvenida al buen tiempo con el uniforme merecido: las chupas de cuero sustituyendo a los forros y pieles, a los Uniqlos y neoprenos, la de las gargantas sin bufandas.

Toda esa progresión se nos niega, dejando entreabiertos los armarios a rebosar de lanas y algodones sin poder “catar” realmente si llega o no el buen tiempo. Quiero salir más allá de mi universo 4×4 para disfrutar de las tardes de Sol, y volver a casa caminando con mi chaqueta de cuero porque todavía refresca, todavía es Primavera. TODAVÍA.

primavera contra el virus

Esa palabra le negamos a la estación prólogo al verano, haciéndola pasar como un extra de una película barata, comprada en el pack de los taquillazos, pero destinada a las sobremesas de la televisión en abierto.

Todavía es primavera, pero el viento sigue siendo de invierno, aunque conforme avanzan estos días de balcón y jardín para los más afortunados, de pisos sin vistas para los menos, despiertan en las barricadas de la resistencia ansias de un verano con un guión que se muere de ganas por escribirse.

Origen más que nunca

Pero hemos vuelto a sacar la vajilla, aunque solo sea para nosotros mismos. Y mientras esperamos a llenar esa mesa vacía con quienes mueven nuestro mundo, hacemos memoria y ahora sí, nos acordamos más que nunca de ellos. Los que construyeron el camino para que hoy, cada uno de nosotros, lo tuviéramos un poco más fácil, aunque el virus “nombrable” no estuviera en las predicciones.

primavera contra el virus

Volvemos a mirar atrás, a las raíces, a nuestros orígenes, y lo hacemos apelando a ese puchero que una vez salvó a este país y de nuevo, vuelve a humear en cada calle desierta. Me gustó mucho cómo esta semana Mario Sandoval apelaba a un pasado no tan lejano y por eso lo he querido recoger hoy aquí. Porque el aroma a ese ayer, a un contexto que España conoce de varias “reválidas”, está hoy más presente que nunca, inundando nuestro día a día, haciéndolo más humano.

Ese aroma se cuela por las rendijas de esa primavera que merece celebrarse, degustarse y brindarse y que, aunque toque levantar las copas en verano, le rendiremos homenaje como merece, independientemente de la etiqueta que requiera cada estación. Porque será un homenaje a la vida, a los sabores y aromas que mueven nuestro mundo y que, sin ellos, no solo no seguiríamos, sino que no seríamos.

primavera contra el virus

Hoy quiero con este texto, rendir pleitesía desde mi profesión a la GASTRONOMÍA con mayúsculas, con sus nombres propios, desde el restaurante más premiado hasta el último reducto que lucha por hacernos más felices desde el producto, desde esta tierra que hoy respira, aunque este confinamiento no sea el modo de cuidarla. No me cansaré nunca de decir que con el cambio de década esa gastronomía alimentó a nuestros héroes, al mío en particular, y a los miles de nombres que están dejándose la piel porque esa cuenta atrás para cruzar nuestras puertas sin mascarillas suene más fuerte.

Pero también podremos decir que esa GASTRONOMÍA nutrió las ganas de primavera, preparando nuestro paladar para esas notas aromáticas llenas de matices que, por mucho que un virus se empeñe a que entren, acabarán conquistando (de nuevo) la parte más emocional de nuestro cerebro.

Sigan sacando brillo a la vajilla porque entre receta y receta, sonará el timbre y no será (aquí mi homenaje a todos los riders sin rostro) el repartidor, ni la compra online. Serán los nuestros con ganas de descorchar botellas, de abrazos sin barreras, será la vida, será la PRIMAVERA.

2 comentarios en “Cuando el plato marcó un país: un homenaje a la Primavera

  1. Me encanta!!!!
    Huele a primavera, a puchero, a reunión con los nuestros…
    Muy personal, muy intimista….
    Espero que podamos pronto descorchar esa botella, degustar ese puchero y darnos abrazos infinitos…

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